lunes, 19 de febrero de 2018

Comercio de pico picapinos en una feria de Portugal

El pasado fin de semana conocía la existencia de una pareja de pico picapinos enjaulados en la Feira Semanal de Vila Nova de Cerveira, norte de Portugal.

La Directiva Aves tiene por objeto proteger y conservar a todas las especies de aves en el territorio de la Unión Europea. Desde España a Finlandia, desde Alemania a Turquía, queda terminantemente prohibida su captura y compraventa.

Esto es algo que no parecían entender dos agentes de la Guardia Nacional Republicana (GNR) cuando, tras casi media hora buscando el puesto en el que se encontraban los animales, les puse al tanto de la situación.

Los dos guardias se miraron extrañados el uno al otro, con cara de circunstancias, ante mis preguntas. Su expresión de duda hablaba por si sola. No tenían ni idea de lo que era un Pica-pau-malhado-grande, nombre que recibe este Pícido en el país luso. Tuve que repetírselo un par de veces, añadiendo que el comercio de aves silvestres no estaba permitido al otro lado de "A Raia". No pude evitar sonreír mientras les explicaba... ¿Cómo es posible que no supieran nada?

Me comentaron que si estaban allí era porque podían estar; que se realizan numerosas inspecciones para evitar este tipo de casos, tanto sobre los animales como sobre el resto de productos expuestos en el mercadillo, uno de los mayores de la región norte. Razón de más para efectuar controles eficaces.

No quise insistir. No iba a conseguir absolutamente nada. Pocos minutos después, les di las gracias y nos despedimos.

Los picapinos en su jaula. //El Naturalista Cojo

Lo único que podía hacer era observar a los pobres pájaros a través de los barrotes de su pequeña jaula, cuyo único elemento familiar para ellos era una gran rama que uno de los carpinteros, el más nervioso, no dejaba de picotear. Era la hembra. Me producía enorme tristeza comprobar como con cada movimiento en el interior de su prisión de metal, seguramente intentando hallar una vía de escape, su plumaje se deterioraba más y más... El macho, aparentemente más tranquilo, apenas se movía. Podía compartir su sufrimiento... Los comentarios de la gente, incluidas familias con niños, acabaron por desmoralizarme.

750 Euros. 375 cada uno. Ese era su precio. El precio de unas criaturas nacidas para ser libres. ¿Dónde está la belleza de un ave condenada al cautiverio? Jamás lo entenderé...

La legislación portuguesa establece ciertas excepciones cuando se trata de especies cinegéticas o criadas en cautividad. No parece ser el caso del Dendrocopos major... Y aunque lo fuera, el propietario deberá acreditar su origen presentando los permisos oportunos. De lo contrario, podría incurrir en un supuesto delito contra la fauna.

Varios compañeros en Galicia hemos denunciado estos hechos. Esperemos que se investiguen. Os mantendremos informados.

**Según datos del Serviço de Proteção da Natureza e do Ambiente (SEPNA), alrededor de 130.000 aves silvestres son capturadas ilegalmente cada año en Portugal. La captura de aves silvestres es un crimen castigado por ley. ¡Denuncia cualquier situación ilegal! Linha SOS Ambiente e Territorio 808 200 520 (Todas las denuncias son anónimas)

lunes, 5 de febrero de 2018

Caza del zorro en Forcarei: una visión personal

Forcarei se convirtió el pasado fin de semana en la capital de la muerte y la vergüenza más absoluta. De nada sirvieron una movilización sin precedentes en este tipo de eventos, las reiteradas peticiones de paralización, ni el traslado de la indignación ciudadana a las más altas instituciones políticas. Una vez más, todas las miradas estaban puestas en Galicia.

Tal y como estaba previsto, un nutrido grupo de defensores de los animales, entre los que me contaba, madrugamos con la intención de boicotear la celebración de la IX Copa de España de Caza del Zorro, prevista para el día 3 en algún punto no revelado entre los Ayuntamientos de Cerdedo-Cotobade, Campo Lameiro, A Estrada y Forcarei. Finalmente, fue este último el elegido por los organizadores para acoger la prueba cinegética.

Eran las 4:00 h. de la madrugada del sábado cuando decidí ponerme en marcha. Casi sin dormir, yo y mis compañeros nos echamos a la carretera en mitad de la noche con una clara misión: seguir a los cazadores hasta el lugar donde se llevaría a cabo la gran matanza. No fue tarea fácil... Era como buscar una aguja en un pajar. Tendríamos que confiar en la suerte para cruzarnos en el camino con algún todoterreno o cualquier otro coche con remolque para perros de caza.

A las 7:15 h. de la mañana, recibo una llamada. Al otro lado del teléfono mi compañero y amigo Miguel Lourido me comunica que varios vehículos fueron vistos circulando en dirección noroeste, hacia Forcarei. Sin perder un segundo, fuimos tras ellos...

Cazador seguido a poca distancia por uno de los activistas. //Agencia ATLAS

Diez minutos antes de entrar en el pueblo, a las 8:00 h, me vi sorprendido por un importante despliegue policial. A ambos lados de la calzada, varias patrullas de la guardia civil, acompañadas de cazadores y sus perros, charlaban animadamente en torno a un bar de la zona. Desde el primer momento me llamó poderosamente la atención la buena camaradería que había entre agentes de policía y cazadores. Resultaba cuanto menos sintomático... Sin darle mayor importancia, después de echar un vistazo, continué avanzando.

A las 8:30 h. pude reunirme por fin con mis compañeros. Un total de entre 30 y 40 activistas, aproximadamente. Personas a título individual ―como en mi caso― y representantes de diversos colectivos de defensa de los animales (no sólo de PACMA, como nos han querido vender desde la inmensa mayoría de los medios de comunicación). Un puñado de personas frente a más de 200 cazadores repartidos en una veintena de cuadrillas. Las escopetas y la ley que las ampara contra los petardos, las vocinas y los silbatos. Una batalla desigual... Yo mismo pude ver alguna de las "armas" que portaban mis amigos en los instantes previos a la batida. No pude evitar esbozar una sonrisa al ver a uno de ellos ataviado con una pandereta...

Había una calma tensa, un silencio extraño, sólo roto por los ladridos de las rehalas de beagles, grifones y sabuesos. Eran momentos de preparativos, de las últimas instrucciones en ambos bandos antes de echarse al monte. Los periodistas, mientras tanto, documentaban todo lo que iba ocurriendo. Minutos después. sobre las nueve menos cuarto de la mañana, las calles se quedaron desiertas. Las cuadrillas se dispersaron, y los activistas tras ellos...

Ante la imposibilidad de acompañarles, yo me quedé esperando su regreso dentro de mi coche. Caía una lluvia fina pero persistente. La visibilidad no era buena. Me preguntaba hasta que punto esta circunstancia reduciría el éxito de la caza. Es más... ¿Estaría permitido cazar en esas condiciones?

Bolsas opacas ocultaban los cadáveres de los zorros. //ROBER AMADO

Pero mi cabeza estaba puesta en ellos... En los pobres zorros que en ese mismo instante estaban siendo asesinados. En los raposos que iban a morir o en los que huían aterrorizados del ruido y los perros. No podía dejar de pensar en las horribles escenas que se estaban viviendo a pocos kilómetros de donde me encontraba.

Tratando de evadirme de todo aquello, me entretuve observando y fotografiando la increíble variedad de pajarillos que correteaban entre los viejos robles de las calle principal: trepador azul, carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo capuchino, herrerillo común, agateador, arrendajo, petirrojo, mirlo... Sin duda imágenes mucho más amables que las que todos hemos visto en los últimos días en Dozón y Forcarei.

A pocos metros de allí, la policía parecía estar tomando posiciones en previsión de lo pudiera suceder a la vuelta de cazadores y animalistas... Varios agentes pasaron cerca de mi. Bajé la ventanilla del coche y les pregunté si sabían donde tendría lugar la entrega de premios a los participantes. Uno de ellos me respondió literalmente, "non teño nin idea"... Sabía que no era así, que me estaba mintiendo. Que estaban jugando al despiste conmigo. Quiero pensar que tendrían órdenes de hacerlo para evitar confrontaciones y garantizar la seguridad de todos. Pero es evidente que no decía la verdad.

12:15 del mediodía. Los primeros coches empiezan a llegar. El primero en hacerlo es precisamente Miguel Lourido con dos compañeros más. Sonrientes, saludan y me cuentan sus impresiones. Están agotados pero contentos. La cuadrilla que seguían no ha conseguido abatir ningún zorro. No ha sido la única... Otro grupo me cuenta que varios equipos se han ido con las manos vacías ante el acoso pacífico de los voluntarios. Me tranquiliza escucharlo. Quizá no hayan logrado matar ni un sólo raposo en toda la jornada... Una jornada que se han desarrollado sin incidentes, e incluso entre bromas y vaciles sanos entre unos y otros, como me enseña otro de los jóvenes activistas a través de vídeos grabados con su propio teléfono móvil durante la acción de boicot.

Defensores de los animales protestan ante la prueba. //CRIS. M. V.

Pero era el momento de enfrentarse a la realidad más cruda. Se nos echaba el tiempo encima. Eran las 14:30 h, así que decidimos bajar al pabellón en el que iban a ser exhibidos los cadáveres de los animales y entregados los premios a sus verdugos. Un amplio dispositivo policial custodiaba la entrada al recinto deportivo ―restringida para nosotros, por cierto― mientras otros contenían a los primeros animalistas que se habían acercado a protestar. Nada más llegar, pudimos ver a cierta distancia como los cazadores iban metiendo bolsas negras con los cadáveres de los zorros en el interior del pabellón. Imagen que, evidentemente, querían ocultar a toda costa.

Miguel y yo pasamos entre la multitud agolpada en aquella zona. Nos sentimos observados con desprecio, como por encima del hombro, entre risas y comentarios seguramente no muy cariñosos. Una sensación que nos acompañó desde el mismo instante en que pisamos Forcarei. Aquí no somos bienvenidos... A pesar de todo, llegamos hasta donde estaban situados nuestros compañeros, detrás de una cinta de balizamiento y separados un centenar de metros del puesto de control. Juntos tratamos de mostrar nuestra más enérgica repulsa hacia un campeonato que no tiene nada de limpio y deportivo.

Una masacre disfrazada de control de población y pagada con dinero público... Lo cierto es que no hay ni un sólo estudio científico que avale y justifique esta locura. No lo necesitamos... No hay que ser muy listo para darse cuenta de que lo único que mueve a los impulsores de estos campeonatos de caza es el placer de matar. Cuantos más zorros, mejor. Al fin y al cabo, en eso consiste un campeonato, ¿no? Todos quieren la copa manchada con la sangre de animales inocentes...

miércoles, 24 de enero de 2018

Carta a un zorro de Dozón

Estimado Sr. Raposo: 

Entiendo que recibirá con recelo la carta de un humano… Sé que no está acostumbrado a leer misivas de los míos; que lo único que obtiene de los hombres a menudo es el más absoluto de los desprecios, el plomo de sus escopetas, o en el mejor de los casos, la burla en forma de insulto denigrante para las hembras de nuestra especie... 

El motivo de mi carta no es otro que el de expresarle mi preocupación por su integridad. Usted ya sabe de que va esto… Lo que quizá no sepa, amigo mío, es que esta próxima madrugada, mucho antes de despuntar el alba, sus andanzas nocturnas se verán interrumpidas por el estallido de los petardos, el ruido de los silbatos y la algarabía de un grupo de hombres. No se asuste, no son mala gente. Sólo huya, márchese de allí lo antes posible y aléjese todo lo que pueda. 

Los malos son otros, querido zorro. Los reconocerá por sus ropas color caqui y su calzado. Intentarán pasar desapercibidos. No se engañe, van armados… ¡Y vienen a por usted, a por su familia! Matarán a todos los que encuentren a su paso. ¡No espere a ser alcanzado por el fuego! 

Quiero que sepa, hermano zorro, que yo le defenderé. Que yo no soy como los demás... Quiero agradecerle el cumplimiento de su desinteresada labor como eficaz controlador de roedores, como el mejor de los jardineros del bosque, como eslabón único e irremplazable en la maravillosa cadena de la vida. Pero por encima de todo, estimado señor Raposo, quiero pedirle disculpas por todo el dolor y el sufrimiento que hemos causado a los de su especie... 

Esperando que consiga escapar ―una vez más― de los cazadores, espero su pronta contestación. 

Atentamente, 

Manuel Sobrino Senra, "El Naturalista Cojo"

'La bella matadora' en algún lugar del Baixo Miño...

No podía empezar de mejor manera nuestro proyecto de fototrampeo en el Baixo Miño. Pasadas las 4:00 h. de la madrugada del domingo, en algún lugar secreto de nuestros montes, en una de las poquísimas manchas de bosque autóctono que nos quedan, una preciosa 'algaria' ―como se conoce a esta especie en Galicia― exploraba el tronco de árbol caído frente al que habíamos colocado una de las cámaras, en este caso la mía... ¡Preciosa!

Desde El Naturalista Cojo queremos dar un paso más en el conocimiento y divulgación de la riqueza natural de la comarca. Por eso, en colaboración con César Blanco hemos iniciado la colocación de varias cámaras de fototrampeo en diferentes puntos de la comarca. Trabajaremos mano a mano durante los próximos meses, y lo haremos como siempre lo hacemos, priorizando el respeto al entorno y las criaturas que viven en él. Para ello, utilizaremos cámaras de luz invisible, prescindiremos del uso de cebos, reduciremos al mínimo necesario las incursiones para revisar y recoger los equipos, y lo que es más importante, jamás revelaremos la ubicación exacta de los animales que logremos observar... ¿Qué sorpresas nos deparará esta aventura? ¡Os lo contaremos!

jueves, 26 de octubre de 2017

"Lumes Nunca Máis": una manifestación politizada

Cansado, enfadado y lleno de panfletos partidistas que fueron directamente a la basura... Así regresé a casa después de doce horas en Santiago de Compostela para participar en la manifestación convocada por la Plataforma contra a Lei de Depredación de Galiza. Y es que si tuviera que resumir en una palabra lo vivido en la capital de Galicia, esa sería "decepción".

La marcha, pensada inicialmente para exigir la paralización de la nueva Ley de Fomento de Iniciativas Empresariales, aprobada con los votos a favor del PP, acabó convirtiéndose en un grito unánime contra la gestión de la Xunta durante la catastrófica ola de incendios que arrasaron miles de hectáreas de monte el pasado fin de semana.

A ritmo de gaitas y batucada, unas 10.000 personas según algunas estimaciones cubrimos en poco más de una hora el trayecto que separa la alameda de la emblemática Plaza da Quintana. Fue allí donde recibimos el primer bofetón de realidad... Había huecos, muchos huecos vacíos. Las expectativas de asistencia no se habían cumplido. Al menos para mi.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el minuto de silencio en memoria de los fallecidos aquel trágico domingo. Silencio roto poco después por una cerrada ovación al grito de ¡nunca máis! Una de las pocas demostraciones de unidad en toda la mañana...

Manifestación en Santiago de Compostela. //El Naturalista Cojo

Con el himno de Galicia Os Pinos, que ironía... salieron a relucir las banderas y sentimientos patrios. Puño en alto y estreleira al hombro, los de Ana Pontón entonaban orgullosos los versos de Eduardo Pondal. No faltaron tampoco enseñas sindicales, republicanas, anarquistas, el morado de Podemos o el verde de EQUO. Para completar el cuadro, una enorme pancarta firmada por Causa Galiza exigía desde el palco "Independencia Nacional". Un auténtico despropósito... La movilización se había convertido en el escaparate perfecto para reivindicaciones de todo tipo. Consignas que acabarían desvirtuando el significado de la protesta.

Era el momento de sacar los colores, si: a los que con sus decisiones nos han llevado a esta situación. Lamentablemente, algunos parecían más preocupados por sacar tajada política de un desastre ecológico que, 15 años después del 'Prestige', vuelve a teñir de negro el paisaje gallego.

A pesar de todo, tengo la conciencia tranquila. He hecho que tenía que hacer. Y repetiría una y mil veces... Mi corazón estaba con las víctimas; con los que han perdido su casa, su tierra, sus recuerdos; con los millones de animales que no han podido escapar de las llamas, los grandes olvidados; con los brigadistas y voluntarios que han arriesgado su vida para proteger la de los demás; con los que trabajan desinteresadamente para que todo vuelva a ser como antes. Con los que creen que todavía hay esperanza...

martes, 10 de octubre de 2017

Aparece un perro decapitado en San Miguel de Tabagón

No hay palabras para escupir tanta rabia. No hay palabras para describir tanto dolor... La noche del pasado domingo recibí vía WhatsApp unos mensajes verdaderamente terribles. Mi amigo César me informaba de que, esa misma mañana, él y varios compañeros más amigos comunes habían hallado el cuerpo decapitado de un perro en la parroquia de San Miguel de Tabagón (O Rosal) cerca del campo de fútbol de A Canosa.

Su voz al otro lado del teléfono sonaba apagada, triste, carente del brillo que la caracteriza. No era para menos. Me costaba creer lo que estaba leyendo y escuchando...

A la mañana siguiente, ayer, madrugué para intentar localizarlo. Mentalmente, iba repasando las indicaciones que había recibido: "En la pista de tierra, hacia la izquierda, junto a unos árboles"... Allí estaba. A unos 15 metros de mi. No fue difícil encontrarlo. El autor o autores de los hechos no se habían preocupado demasiado de ocultar los restos de cadáver.

Estado en el que fue encontrado el animal. //El Naturalista Cojo

Impactado por aquella primera visión, decidí acercarme muy despacio. Pronto empecé a percibir un fuerte y desagradable olor a putrefacción. Una nube de moscar verdes y azules revoloteaban alrededor de los despojos. La imagen era dantesca. Los cortes limpios, casi quirúrgicos, producidos inequívocamente por alguna herramienta cortante. No sólo la cabeza había sido cercenada. También las extremidades... Jirones secos de piel y pelo desprendidos del lomo y las patas me llevaron a sospechar que la pobre criatura había podido ser arrastrada a lo largo de varios metros. Lo único seguro es que no se trataba de una muerte reciente.

Todavía dolido por todo lo que había visto, no pude evitar reflexionar sobre algunas cuestiones. ¿Qué pasa  por la cabeza de una persona para llevar a cabo semejante atrocidad? ¿Qué clase de monstruo puede hacer algo así? ¿Qué gana con ello? Son cada vez más numerosos los estudios que vinculan maltrato animal y violencia social. Si alguien es capaz de hacer daño a un perro o un gato, ¿estamos seguros de que no se atreverá a hacer lo mismo con sus semejantes? De la misma forma que se persiguen los crímenes machistas o los abusos sexuales a menores; del mismo modo que se aparta de la sociedad a quien comete ese tipo de delitos, ¿porqué tanta permisividad y "mano blanda" cuando las víctimas son animales?

El caso ya está en manos del Seprona de la Guardia Civil. Sólo nos queda esperar que todo el peso de la justicia caiga sobre los culpables.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El flamenco T79: un interrogante en la marisma

Se cumple un año de una de las observaciones más interesantes de toda mi "carrera bichera". Para mi, sin duda, la que más.  El 16 de septiembre de 2016 veía el primer y único flamenco citado en la comarca del Baixo Miño. El número 12º para toda Galicia. Desde entonces y hasta la fecha han sido dos más los ejemplares observados en diferentes puntos de la comunidad.

Y es que el flamenco común (Phoenicopterus roseus) se trata una especie de distribución fundamentalmente mediterránea. Andalucía, Castilla- La Mancha, Cataluña, Valencia, Murcia y Baleares albergan el grueso de la población de esta zancuda. En Galicia, como hemos visto, su presencia es accidental.

Recuerdo aquel día perfectamente... Eran las 20:30 h. de la tarde. Empezaba a oscurecer. Recorría el tramo final de la senda que bordea la marisma de Salcidos, en la zona conocida como Forno do Duque, cuando una figura alta y esbelta llamó mi atención. Una garza real, pensé. Un grupo de gaviotas revoloteaba alrededor del animal, gritando, como desconcertadas por la aparición de aquella extraña criatura. ¿Acaso querían ver de cerca a su nuevo vecino? A mi lado, una mujer observaba la escena sin dejar de caminar...

Sorprendido por lo que ocurría, enfoqué mis prismáticos hacia la lengua de arena sobra la que se encontraban las aves. Lo que vi entonces, como os podéis imaginar, me dejó alucinado.

T79 en Forno do Duque, estuario del Miño. //El Naturalista Cojo

Un flamenco no se ve todos los días, y menos en el norte. Era un ejemplar joven. Vestía todavía con las plumas de la inmadurez. Carecía del rosado brillo de los adultos. Parecía nervioso, asustado... Por si todo esto fuera poco, me di cuenta de que portaba una anilla blanca en su pata izquierda.

Me acerqué rápidamente al vallado de madera que discurre a lo largo del camino. Desde allí, apoyando los brazos a modo de improvisado trípode, hice algunas fotos. En estas situaciones los nervios se apoderan fácilmente de mi. Tenía que  respirar hondo y relajarme si quería evitar que las imágenes saliesen borrosas. Sólo así podría leer el código de la anilla y descubrir la procedencia de la zancuda.

Tuve mucha suerte. Si hubiera llegado cinco minutos tarde me hubiese perdido el espectáculo. Ese fue el tiempo del que dispuse para inmortalizar el momento antes de perderle la pista. Menos fortuna tuvo mi amigo César, al que llamé para compartir observación pensando que aguantaría un rato más...

Al día siguiente, sábado 17, fue visto por Joel Correia en la localidad portuguesa de Caminha. Y el domingo 18, según consta en el Noticiario Ornitogeográfico Galego (NOG), Alba Lago Dopico lo fotografiaba de nuevo en la margen gallega del estuario del Miño. Nuestro protagonista se había quedado a pasar el fin de semana con nosotros. Después, nada más se supo de él...

Los jóvenes flamencos lucen discretos tonos pardo-grisáceos, plumaje
que contrasta con el de los adultos. //El Naturalista Cojo

T79 es el tercer flamenco que aparece anillado en Galicia. En BirdersCove, encontramos una referencia a la revisa 'Doñana, Acta Vertebrata (Vol. 5)' en la que se detalla la historia de las dos lecturas anteriores, que datan de 1977. En concreto, en el artículo titulado "Observaciones de Phoenicopterus Ruber en la Ría de Vigo (Pontevedra)", de Celso Carballo, podemos leer lo siguiente:

"Por estas fechas se me comunica que un cazador de Vigo lleva dos ejemplares heridos al parque zoológico de esta ciudad, a donde me desplazo diez días más tarde. Uno de los ejemplares fue curado por el veterinario del centro, logrando sobrevivir, siendo soltado en uno de los estanques allí existentes. El otro ejemplar, que murió, me fue cedido congelado por el director. Según el comunicante, los dos ejemplares tenían sendas anillas de plástico, de color amarillo y negro, con las siglas AYL y ARS respectivamente".

Aquellos malogrados individuos, cuyas vidas se vieron truncadas por los disparos de un desaprensivo, habían sido marcados en la Camarga francesa aquel año de 1977. Triste final para una de las aves más hermosas de la Península Ibérica...

El origen del flamenco guardés ―nunca mejor dicho― sigue estando en el aire. Antonio Gutierrez Pita, ornitólogo ferrolano, apunta a que T79 podría ser uno de los 407 pollos anillados en el Paraje Natural Marismas del Odiel (Huelva) en 2016. Lamentablemente, aún estoy a la espera de respuesta por parte de la Estación Biológica de Doñana (EBD) organismo encargado de gestionar estos datos en España. Ojalá pronto podamos conocer el historial vital completo de este intrépido viajero.