Martes, 19 de mayo. Se cumplen - siempre según mis cálculos - cuarenta días desde el inicio del proceso de incubación de los huevos depositados sobre una palmera en la parroquia de San Miguel de Tabagón, O Rosal. La responsable, una pareja de cigüeñas asentada desde hace unas semanas en la zona, y que decidió finalmente ubicar su nido en lo alto de tan singular atalaya. Siguen pasando los días. 41, 42, 43,… Pero sigo sin percibir indicios del nacimiento de los pollos. La ausencia de movimiento es total, y muy extraña. Entretanto, ambos consortes continúan haciendo turnos en la delicada tarea de mantener a temperatura estable sus apreciados huevos. Antes, mucho antes, repetidas cópulas y un constante acarreo de material destinado a ofrecer adecuado acomodo a la futura prole. Pero algo no va bien…
| Uno de los adultos incubando en el nido, en el que llama la atención un enorme pedazo de plástico negro transportado por la propia pareja. EL NATURALISTA COJO |
Escribo estas líneas el 11 de junio, cuando el abandono del nido por parte de los progenitores ya es un hecho confirmado. La euforia inicial de los vecinos por el ansiado nacimiento de los pequeños da paso a una amarga resignación. Este año tampoco habrá cigoñinos baixomiñotos. Las causas pueden ser varias, desde la hipotética falta de experiencia de los adultos hasta un mes de mayo cambiante en lo meteorológico, por momentos excesivamente frio y lluvioso, contrastes que habrían hecho fracasar su intento de reproducirse. Eso sin descartar factores de origen antrópico, a los cuales haré referencia más tarde.
Sea por el motivo que sea, lo cierto es que no les va bien a las cigüeñas en la margen gallega del estuario del Miño. Al contrario que en Portugal, donde llevan criando de forma ininterrumpida desde 2017, aquí la mala fortuna parece haberse cebado con ellas, con una serie de acontecimientos que les han impedido culminar con éxito el largo proceso de la reproducción.
Muchos recordarán el fatal desenlace que acabó con las esperanzas de ver crecer a los primeros pollos tras décadas de ausencia en en la comarca del Baixo Miño. Ocurrió en Tui, en plena carretera general y a la vista de todo el mundo, cuando un fuerte temporal derribó la maltrecha palmera afectada por una plaga de picudo rojo en la que se había asentado una familia, compuesta en aquel momento por los dos adultos, una cría recién nacida y un huevo aún sin eclosionar. El suceso provocó una gran conmoción en la zona, ocupando páginas de periódicos y despertando una ola de simpatía hacia estas grandes zancudas, cuya presencia en nuestros cielos volvía a ser habitual.
Cópulas previas a la puesta de huevos, en el mes de marzo. EL NATURALISTA COJO
Otro episodio traumático se produjo tres años más tarde, en la primavera de 2020, cuando dos cigüeñas cayeron fulminadas en tendidos eléctricos con pocas semanas de diferencia en la parroquia tomiñesa de Estás. Un jarro de agua fría para los que seguíamos de cerca sus pasos, plasmados en multitud de vídeos y fotografías que dieron mucho que hablar en pleno confinamiento por la pandemia de Covid-19. Estos acontecimientos lastraron decisivamente la recuperación de la especie, que ahora recibe un nuevo mazazo en O Rosal con el inesperado desenlace que todos conocemos…
Reflexionando sobre todo ello, no puedo dejar de pensar en una de las primeras referencias que llegaron a mis oídos sobre el intento de nidificación de una pareja de cigüeñas en el lugar da Val. Se trataba de una señora que en el transcurso de la penúltima manifestación contra los proyectos eólicos en la Serra da Groba, el 15 de marzo, quiso transmitirme su preocupación por el recibimiento hostil que dicha pareja estaba teniendo por parte de algún vecino, molesto al parecer por la presencia de las aves, y que trataba por todos los medios de asustarlas para que se fueran. Extrañado, le recomendé que grabara los hechos en caso de volver a repetirse, y le animé en cualquier caso a denunciarlo. Yo mismo me acerqué más tarde hasta la zona indicada para investigar aquello, sin observar finalmente ningún movimiento sospechoso.
| La pareja de cigüeñas durante el cambio de turno de incubación. EL NATURALISTA COJO |
Visto con perspectiva, me pregunto si aquellos hechos tendrían algo que ver con el fracaso en la incubación de los huevos, o si volvieron a producirse después… Pero obviamente, eso es algo que nunca sabremos, y lo único que podemos hacer es especular sobre los motivos que llevaron a estos animales a abandonar su nido tras varias semanas de duro trabajo y esfuerzo para sacarlo adelante.
0 Comentarios