jueves, 26 de octubre de 2017

"Lumes Nunca Máis": una manifestación politizada

Cansado, enfadado y lleno de panfletos partidistas que fueron directamente a la basura... Así regresé a casa después de doce horas en Santiago de Compostela para participar en la manifestación convocada por la Plataforma contra a Lei de Depredación de Galiza. Y es que si tuviera que resumir en una palabra lo vivido en la capital de Galicia, esa sería "decepción".

La marcha, pensada inicialmente para exigir la paralización de la nueva Ley de Fomento de Iniciativas Empresariales, aprobada con los votos a favor del PP, acabó convirtiéndose en un grito unánime contra la gestión de la Xunta durante la catastrófica ola de incendios que arrasaron miles de hectáreas de monte el pasado fin de semana.

A ritmo de gaitas y batucada, unas 10.000 personas según algunas estimaciones cubrimos en poco más de una hora el trayecto que separa la alameda de la emblemática Plaza da Quintana. Fue allí donde recibimos el primer bofetón de realidad... Había huecos, muchos huecos vacíos. Las expectativas de asistencia no se habían cumplido. Al menos para mi.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el minuto de silencio en memoria de los fallecidos aquel trágico domingo. Silencio roto poco después por una cerrada ovación al grito de ¡nunca máis! Una de las pocas demostraciones de unidad en toda la mañana...

Manifestación en Santiago de Compostela. //El Naturalista Cojo

Con el himno de Galicia Os Pinos, que ironía... salieron a relucir las banderas y sentimientos patrios. Puño en alto y estreleira al hombro, los de Ana Pontón entonaban orgullosos los versos de Eduardo Pondal. No faltaron tampoco enseñas sindicales, republicanas, anarquistas, el morado de Podemos o el verde de EQUO. Para completar el cuadro, una enorme pancarta firmada por Causa Galiza exigía desde el palco "Independencia Nacional". Un auténtico despropósito... La movilización se había convertido en el escaparate perfecto para reivindicaciones de todo tipo. Consignas que acabarían desvirtuando el significado de la protesta.

Era el momento de sacar los colores, si: a los que con sus decisiones nos han llevado a esta situación. Lamentablemente, algunos parecían más preocupados por sacar tajada política de un desastre ecológico que, 15 años después del 'Prestige', vuelve a teñir de negro el paisaje gallego.

A pesar de todo, tengo la conciencia tranquila. He hecho que tenía que hacer. Y repetiría una y mil veces... Mi corazón estaba con las víctimas; con los que han perdido su casa, su tierra, sus recuerdos; con los millones de animales que no han podido escapar de las llamas, los grandes olvidados; con los brigadistas y voluntarios que han arriesgado su vida para proteger la de los demás; con los que trabajan desinteresadamente para que todo vuelva a ser como antes. Con los que creen que todavía hay esperanza...

martes, 10 de octubre de 2017

Aparece un perro decapitado en San Miguel de Tabagón

No hay palabras para escupir tanta rabia. No hay palabras para describir tanto dolor... La noche del pasado domingo recibí vía WhatsApp unos mensajes verdaderamente terribles. Mi amigo César me informaba de que, esa misma mañana, él y varios compañeros más amigos comunes habían hallado el cuerpo decapitado de un perro en la parroquia de San Miguel de Tabagón (O Rosal) cerca del campo de fútbol de A Canosa.

Su voz al otro lado del teléfono sonaba apagada, triste, carente del brillo que la caracteriza. No era para menos. Me costaba creer lo que estaba leyendo y escuchando...

A la mañana siguiente, ayer, madrugué para intentar localizarlo. Mentalmente, iba repasando las indicaciones que había recibido: "En la pista de tierra, hacia la izquierda, junto a unos árboles"... Allí estaba. A unos 15 metros de mi. No fue difícil encontrarlo. El autor o autores de los hechos no se habían preocupado demasiado de ocultar los restos de cadáver.

Estado en el que fue encontrado el animal. //El Naturalista Cojo

Impactado por aquella primera visión, decidí acercarme muy despacio. Pronto empecé a percibir un fuerte y desagradable olor a putrefacción. Una nube de moscar verdes y azules revoloteaban alrededor de los despojos. La imagen era dantesca. Los cortes limpios, casi quirúrgicos, producidos inequívocamente por alguna herramienta cortante. No sólo la cabeza había sido cercenada. También las extremidades... Jirones secos de piel y pelo desprendidos del lomo y las patas me llevaron a sospechar que la pobre criatura había podido ser arrastrada a lo largo de varios metros. Lo único seguro es que no se trataba de una muerte reciente.

Todavía dolido por todo lo que había visto, no pude evitar reflexionar sobre algunas cuestiones. ¿Qué pasa  por la cabeza de una persona para llevar a cabo semejante atrocidad? ¿Qué clase de monstruo puede hacer algo así? ¿Qué gana con ello? Son cada vez más numerosos los estudios que vinculan maltrato animal y violencia social. Si alguien es capaz de hacer daño a un perro o un gato, ¿estamos seguros de que no se atreverá a hacer lo mismo con sus semejantes? De la misma forma que se persiguen los crímenes machistas o los abusos sexuales a menores; del mismo modo que se aparta de la sociedad a quien comete ese tipo de delitos, ¿porqué tanta permisividad y "mano blanda" cuando las víctimas son animales?

El caso ya está en manos del Seprona de la Guardia Civil. Sólo nos queda esperar que todo el peso de la justicia caiga sobre los culpables.