jueves, 22 de diciembre de 2016

Sexta cita de nutria en el estuario del Miño

Cada fotografía, cada vídeo, cada observación, documentada o no, que podamos aportar de esta especie amenazada, tiene un enorme valor. Cada nueva cita de nutria en nuestras aguas viene a confirmar que esta preciosa criatura ha vuelto para quedarse.

Estamos en el siglo XXI. Ya no podemos justificar su muerte como antes. Ya no podemos decir que ignorábamos el papel vital  que desempeña en el frágil equilibrio de la naturaleza. Ya no podemos acabar con su vida de un tiro por placer; ni siquiera para defender los intereses del sector pesquero. Porque hoy sabemos que allí donde hay nutrias, hay peces para todos. Porque hoy entendemos que la nutria es el mejor aliado para combatir especies invasoras como el visón o el cangrejo americanos.

Esta tarde quiso demostrarme que sigue aquí, fuerte, vigorosa, que lucha por sobrevivir día a día en un mundo que sigue siendo hostil para ellas. Hoy se ha dejado ver entre los patos, bailando con el río, emergiendo a cada rato para volver a desaparecer bajo la superficie. Por momentos, creía haberla perdido, pero volvía a emerger con un escurridizo pez que en ocasiones se le escapaba entre las garras...

Ellos son los únicos que la temen. El agua se estremecía a su paso. Eran los atemorizados peces, que sin duda asustados por la irrupción de su mayor enemigo, se juntaban en apretados bancos como único sistema de defensa. Cuando daba alcance a uno de ellos, aprovechaba las extensas lenguas de arena que dejaba al descubierto la marea para consumirlo tranquilamente. Entonces, la gracia se convertía en torpeza, y su perfecta adaptación al líquido elemento resultaba una clara desventaja a la hora de moverme en tierra firme.

En fin... Mucho mejor que mis palabras será que veáis este vídeo. Uno de los muchos que pude hacer antes de que la noche pusiera punto y final al espectáculo. ¡Ah, por cierto! No tengo Parkinson, soy muy joven para eso... Pero las imágenes fueron tomadas a más de 200 metros de distancia y con muy mala luz. Por no hablar de la emoción del momento, perfectamente reflejada en mi pulso...


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