miércoles, 23 de octubre de 2019

Ca(l)zadas desde mi cocina

Una de las observaciones más insólitas de toda mi vida... No solamente por lo raro de la cita, que también— sino y sobretodo por el lugar escogido por este águila calzada (Hieraaetus pennatus) para posarse y descansar unos minutos.

La hora de la comida se vio bruscamente interrumpida ayer por la irrupción de este inesperado invitado. Eran aproximadamente las 13:15 h. de la tarde, cuando vi aparecer por el rabillo del ojo la enorme silueta de la rapaz. Volaba a baja altura, con la cola desplegada en abanico, detalle que me hizo pensar en un primer momento que podría tratarse de un milano real. Salte de la silla como un resorte para comprobarlo, convencido de que se había posado en el cedro que está al otro lado de la carretera. Mi familia no entendía absolutamente nada...

Efectivamente, allí estaba, rodeada por una nube de cornejas y urracas que gritaban sin descanso. No tardé en descubrir a un segundo águila que volaba en círculos sobre mi casa. Era de fase clara, muy bonita, con el típico plumaje contrastado de la especie.

El águila calzada observada en A Guarda. // EL NATURALISTA COJO

No daba un duro porque el ave aguantara más de cinco minutos sobre las endebles ramas de aquel árbol, expuesto al ruido del tráfico y la proximidad de las casas del barrio de Salcidos, en A Guarda. Pero no sólo aceptó sin inmutarse esas molestias, sino que resistió durante más de dos horas el acoso de los córvidos, congregados cada vez en mayor número.

Pensaba sentarme de nuevo a la mesa para terminar el pollo con arroz que estaba comiendo, pero ante semejante espectáculo no tuvo mi madre más remedio que guardarlo para la cena. No se ve algo así todos los días, y menos desde la ventana de tu propia cocina.

El águila de morfo claro dio varias pasadas más sobre nuestras cabezas antes de perderse para siempre. Pero su compañera se mantuvo firme en su posadero hasta pasadas las 15:30 h. de la tarde. Algo increíble teniendo en cuenta, como decíamos, el emplazamiento elegido. Finalmente, cansado de hacer fotos y vídeos, me metí en casa de nuevo. Todavía se escuchaban desde el salón los graznidos de las urracas, pero la algarabía bajaba en intensidad. Finalmente, el silencio...

El águila calzada se encuentra en estos momentos en paso postnupcial hacia sus áreas de invernada, en el África subsahariana. Los registros se suceden en esta época en diferentes puntos de Galicia, también en el Baixo Miño. Probablemente sea el caso de estos individuos, migrantes tardíos y agotados que decidieron hacer un paréntesis en el camino. Una verdadera suerte.

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