viernes, 6 de mayo de 2016

¿Un saltamontes rosa?

Os prometo que la imagen que aparece bajo estas líneas no está retocada. No hay truco. Ni gota de Photoshop. Es un saltamontes rosa. Tal cual, como lo veis. La naturaleza es así. Cuando crees que ya lo has visto todo y que nada te puede sorprender, algo nuevo y maravilloso se presenta delante de ti.

Era un 31 de agosto de 2015. El sol descargaba con fuerza sobre las fértiles veigas de Valença do Minho, en Portugal. Agotado tras una larga y entretenida tarde de espera al elanio común, me dispuse a atravesar un campo de maíz para coger mi coche y regresar a casa.

Pero antes de adentrarme en el "bosque" de millo, todavía en terreno despejado, algo que destacaba sobre la verde alfombra de hierba llamó poderosamente mi atención. Era un insecto. Un llamativo insecto. Tuvo que dar el bicho un par de saltitos para que cayera en la cuenta de que se trataba de un pequeño saltamontes.

Recuerdo que pensé que quizá perteneciera a alguna especie en la que esa coloración resultara la regla, y no la excepción. En cualquier caso, sabía que estaba ante algo raro y poco común.

Intenté fotografiarlo desde mi silla de ruedas, pero enseguida me di cuenta de que no sería tarea fácil. Todas las imágenes salían malas y desenfocadas. Decidí entonces echar directamente cuerpo a tierra y acercarme todo lo que el modo macro de mi Coolpix L820 me permitiera.

Saltamontes rosa fotografíado en Valença do Minho (Portugal), el 31.08.15

Para mi sorpresa, el animal no se inmutó lo más mínimo, a pesar de tener el objetivo de la cámara apuntándole a escasos centímetros. Así estuvo durante varios minutos, completamente inmóvil y aparentemente tranquilo. Circunstancia que aproveché yo para sacar el mayor número de fotos posible. Así podría echar mano de ellas en caso de que alguien pusiera en duda la veracidad de mi observación.

Ya en casa, descubrí que me había tocado la lotería, ya que al parecer, esta anomalía cromática en los saltamontes ―que estaría causada por un gen recesivo― sólo se da en 1 de cada 500 individuos.

En la web ALLPE Medio Ambiente podemos leer lo siguiente: [...] Esta coloración en los saltamontes fue descrita por primera vez en 1887. [...] Los científicos piensan que esta variación, muy rara, en la coloración de los saltamontes es debida a un ensayo adaptativo de la naturaleza que los hace muy visibles pero poco apetecibles para sus depredadores. [...]

¿Estrategia evolutiva o mutación sin sentido? El tiempo y la selección natural lo dirán. Lo único cierto es que el color rosa en la naturaleza no sólo es cosa de panteras de dibujos animados.

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