jueves, 21 de abril de 2016

Caza versus Respeto

Tirando un poco de archivo, recupero el relato de un episodio que se repite con demasiada frecuencia cada vez que el sonido de un disparo marca el inicio de una nueva jornada de caza. Un episodio del que yo sería protagonista involuntario. El pasado día 1 de noviembre de 2015 ocurría esto:
Domingo. Día de batida en las inmediaciones del Estuario del Miño. Un cazador apostado con su hijo en el límite entre el monte, en el que se ha internado la cuadrilla, y el camino asfaltado, por el que acostumbran a pasear los vecinos de A Guarda en bicicleta, con su perro o en grupo, con amigos...  
Me acerco a curiosear, cuando mi avance se ve rápidamente interrumpido por dos disparos cercanos, muy cercanos. Tanto, que el fuerte estruendo de los tiros hace que dé un pequeño bote en mi silla de ruedas. En ese preciso instante, una familia al completo, niños incluidos, pasa a la altura del lugar donde todo ocurre. Sobresaltados, seguramente asustados, detienen su marcha. Miran a izquierda y derecha con incredulidad, como esperando un desenlace. Y no es hasta pasados unos segundos cuando deciden reemprender la caminata.  
Prosigo mi avance tranquilamente hasta situarme en el lugar de la acción. Allí están ellos... El padre, escopeta en mano, y su pupilo. Esperan. Pero, ¿qué esperan exactamente? Ambos se introducen en varias ocasiones en la espesura del bosque para emerger de nuevo a los pocos minutos. Tras una de sus incursiones, el chaval, que según mis cálculos no debe superar los doce años de edad, asoma con dos escopetas, una en cada hombro. Observo disimuladamente la escena, alucinado.  
Aparece una nueva cuadrilla en 4x4, y dos rehalas de perros hacinados en sus jaulas de transporte. Después, más cazadores armados, equipados con walkies y ataviados con chalecos de llamativos colores. ¿Habrá caído el jabalí?  
Saludo a un par de amigos, y comento con ellos lo sucedido. Uno opina: "Si por mi fuera yo erradicaría esto. Es una pena que le enseñen esto a los chavales". El otro, niega con la cabeza mientras manifiesta su rechazo a voz en grito: "¡Andan estes por aquí a tiros por onde pasea a xente!". Yo asiento con la cabeza, sonriendo, entre la ironía y la resignación... "É o que hai", respondo.  
Sin tiempo para más, me alejo con la esperanza de que ningún animal haya resultado herido por la bala y el plomo. Este es el ambiente que se respira todos los jueves, domingos y festivos del 18 de octubre al 6 de enero. Dos maneras antagónicas e incompatibles de disfrutar de la naturaleza... Esperpéntico.
Cartel informando a los usuarios de los montes de O Rosal del calendario
hábil de caza para la temporada 2015/16

3 comentarios :

  1. Un tema tan polémico como necesario. Gracias Manu!!

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  2. Y cuando digo necesario, me refiero a profundizar en el debate ;)

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    1. Se entiende César ;)

      Siempre es bueno poner sobre la mesa este tipo de temas

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